Tenía 13 años. Ya comenzaban desde hace tiempo a habitar dentro de mi, mis propios demonios, los que me inculcaba la sociedad, los que me hacían sentir culpable sin saber por qué. Pero jamás me iba a sentir culpable por sentir tal atracción física y sexual hacia Michael Hutchence. Hermosa voz, maravilloso porte.
Un amigo me había prestado su ACETATO, para que yo pudiera pasarlo a un CASETTE. JAJAJAJA (me da risa de solo recordar nuestros antiguos métodos) y mientras lo pasaba al casette, mi mamá lo escuchó... ¡Se enojó muchísimo! Y me prohibió escuchar INXS por tener tan blasfema letra...
- ¿Le entiendes? Me preguntaba indignada ¿Entiendes lo que dice?
Le respondí:
- Claro, cada uno de nosotros tenemos un demonio dentro. (Para mi era tan natural)
- ¡Pues lo quitas!
- ¡No! - Respondí, con valor, un poco asustada de saber lo que eso iba a implicar... Pero le dije:- ¡ésta es la música que me gusta, ésta soy yo, y si no la escucho aquí la voy a escuchar cuando tu no estés!
Había pasado la línea, sabía cuales iban a ser las consecuencias de tal rebeldía. Pero valía la pena, todo por tan buena música y tan guapo cantante, con esa voz que.... Ay! Ay! Ay!
Hoy en la mañana un amigo me dijo:
- En estos días tendré que atar a mis demonios
- ¡No los ates! ¡Al contrario! Déjalos libres y enfréntalos, le dije.
Para mi es muy normal aceptar nuestro ying y nuestro yang. Pues en cada uno de ellos, hay un poco de lo tro, si no.... no lo sabríamos reconocer. Eso, en escencia, es la base para reconocer que eres un ser humano consciente de tu espiritualidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario